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EDGING - Control de orgasmos

EDGING - Control de orgasmos

¿Qué es el EDGING? 

El término viene de la palabra EDGE que en inglés significa borde. Se refiere a estar “al borde” o “al límite” del orgasmo. La práctica en sí se realiza retrasándolo para provocar orgasmos más intensos. Lograr llegar al momento previo del orgasmo, frenar antes de que ocurra, y volver a ese límite nuevamente y ahí hasta que al fin nos dejamos llevar por un orgasmo intenso e incluso, más largo. Se ha hablado mucho de este tema apuntado a cuando une puede aprender a hacerlo solx. En algunos casos la práctica o ejercicio del “edging” está recomendada por sexólogues y especialistas para casos de eyaculación/orgasmo precoz o para intensificar y prolongar los mismos. Sin embargo este no es el objetivo del presente texto que estará enfocado más a la practica propiamente aplicada al BDSM.

Que linda manito que tengo yo

Cuando une lo hace une consigo misme la sensación es placentera pero siempre está el “fantasma” del autocontrol que nos permite ser mucho más flexibles con el deseo, algunes más ingeniosos dejan, parcialmente, en manos de un elemento ese control, como por ejemplo algún vibrador programable. 

¿Qué quiere decir esto? que si bien uno puede esforzarse en alcanzar cierto límite, el mismo estará sesgado por el propio deseo, el propio sentimiento de bienestar y somos nosotres quienes decimos “hasta acá aguanto”.  Incluso cuando colocamos temporizadores y otros elementos de control, el ritmo o intensidad de la estimulación pueden afectarse en forma directa haciendo que la práctica no alcance su real magnitud. 

Cuidado! esto no quiere decir que se puedan alcanzar umbrales interesantes en la explosión orgásmica.

Abrir la puerta para ir a jugar

¿Qué pasa si cedemos ese control a otra persona?

El control de orgasmo es una actividad muy común dentro del BDSM y tiene muchas variantes. La negación de orgasmo, es decir, no permitirlo. La orden de sí tenerlo en determinado momento, el permiso para poder tenerlo, es decir, tener que pedirle permiso al otre, al TOP,  para acabar,  y el edging, en donde la otra persona va a estimularte o a indicarte que lo hagas vos misme y va a ordenarte dejar de hacerlo antes de llegar al orgasmo y a permitirte seguir luego. Esto provoca muchísima excitación, orgasmos más intensos y a veces un poco de frustración. 

Hay que entender que la diferencia fundamental entre hacerlo une misme y que lo haga otre es enorme. Hay varias formas de ejecutarlo y por supuesto para cada persona es diferente y puede que en cada caso haya que tomar distintas medidas. 

Cuando se práctica con otres hay ciertas cuestiones que se ponen en juego y que intensifican el nivel de dificultad. Para empezar tenemos que reconocer 2 escenarios. 

a) La persona sometida al Edging tiene posibilidad de comunicarse con el top.

b) La persona sometida al Edging no tiene posibilidad de comunicarse con el top.

a) Posibilidad de Comunicarse: 

En este escenario quien es sometido tiene por propia habilidad la capacidad de expresar la cercanía del orgasmo, avisando al top de alguna manera, ya sea con un gesto o simplemente diciéndolo. 

Estas señales son claras y permiten al top administrar la practica de forma que en cada aviso puede interrumpir la estimulación o variarla.  

Si bien esto puede ser simple al principio de la práctica (en los primeros minutos) al avanzar se torna un poco más complejo de controlar, dado que el umbral de placer se ha modificado por las veces en que se ha visto interrumpido. Es importante además, que el top conozca cuales son las formas habituales del bottom para evitar que éste utilice la confianza en el “aviso” para finalmente lograr el orgasmo deseado. 

b) Sin posibilidad de Comunicarse: 

Aquí el escenario se complica, porque el top debe poder entender cómo se construye el placer del otre y cuáles son las señales que indican que se está por alcanzar el límite. Al mismo tiempo tiene que estar concentrado en la estimulación para no generar cortes en el fluir del placer haciendo que este límite sea más difícil de alcanzar.  Es entonces cuando se deben considerar diferentes formas de estímulo que faciliten identificar estas señales y entender cuáles son las que se relacionan con la llegada al orgasmo y las que son simplemente pequeñas descargas de placer creciente.

Hay que entender que de algún modo es una prueba de resistencia pero no necesariamente tiene que ser una tortura, se debe ser muy consciente del equilibrio que es necesario alcanzar entre el placer y la frustración cuando se aplican por igual, para no generar daños, tanto físicos producto de la estimulación directa de las zonas erógenas, como emocionales producto de la frustración y angustia. 

 

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